La ansiedad dental o el miedo al dentista

Son muchos los pacientes que sufren una acusada ansiedad o miedo al dentista cuando deben acudir a la consulta. Supone un reto para los equipos de atención dental y un gran riesgo para la salud bucal de estas personas, que en muchas ocasiones evitan los tratamientos.

Solo una minoría de los pacientes indica no sentir ansiedad cuando acude al dentista. De entre las causas que nos provocan ansiedad están el temor al dolor, a la sangre y a las heridas, experiencias pasadas traumáticas.

¿En que afecta el miedo al dentista?

Sufrir ansiedad dental afecta al estado de salud oral de las personas que la padecen. Muchas veces evitan visitar al dentista durante años y si lo hacen es común que abandonen los tratamientos. Como consecuencia, puede producirse un deterioro de la dentición.

Precauciones y comunicación

Ante un paciente con miedo al dentista, el odontólogo debe intentar calmar sus nervios y aumentar su confianza. Para ello, dispone de diferentes alternativas que pasan por tomar precauciones, como colocar el instrumental donde no se vea visto por el paciente o bien cubrirlo. Utilizar fragancias ambientales que reduzcan el aroma clínico, usar técnicas de distracción como la música con auriculares, así como recurrir a técnicas de relajación a través de la respiración, o bien la sedación con agentes farmacológicos.

En cuanto a los tratamientos dentales, son los procesos odontológicos restaurativos los que nos provocan más ansiedad: por ejemplo la sensación vibratoria de las fresas dentales y también la inyección de anestesia local. Métodos como la técnica restaurativa atraumática (con instrumental de mano), la microabrasión, la remoción químio-mecánica de caries y el láser infrarrojo medio disminuyen las molestias en comparación con los instrumentos rotativos convencionales.

Pero, para hacer la visita a la consulta lo más agradable posible, la interacción entre el dentista y el paciente es de especial importancia. Algunos aspectos como hacer esperar al paciente mucho tiempo en la sala de espera o no explicarle los pasos a seguir durante la intervención pueden causar una gran ansiedad. Además, durante la intervención, el paciente ansioso necesita tener una sensación de control de la situación; darle la opción de parar a partir de un gesto suyo aumentará su bienestar. Con ello el odontólogo mostrará una gran empatía respecto al dolor y las necesidades de su paciente.

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